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2013: el pueblo Ixil tejió nuestra historia


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2013: el pueblo Ixil tejió nuestra historia

Este año para quienes vivimos en Guatemala ha sido bastante significativo y trascendental, un pueblo valiente como muchos otros, tejió nuestra historia, abrió y escribió una parte de nuestra memoria colectiva. Con mucha dignidad lograron contar, sacar del silencio la barbarie vivida por ellos, por ellas y por todo un pueblo: El genocidio.

En el 2013: el pueblo Ixil tejió nuestra historia.

El 10 de mayo del 2013, la jueza Jazmín Barrios, presidenta del Tribunal Primero A de Mayor Riesgo leyó ante el mundo la sentencia en donde se condenó a Efraín Ríos Montt quie fue presidente de facto entre marzo de 1982 y agosto de 1983. Esta condena es por ser responsable del genocidio perpetrado en contra del pueblo Ixil en calidad de autor. Fue condenado a 80 años de prisión, 50 por delitos contra deberes de la humanidad y 50 por genocidio.

Queremos rendir un homenaje al pueblo ixil, a través del aporte de varias personas que por medio de sus palabras, sus acciones, sus pasos, sus imágenes contribuyeron también a recuperar la memoria.

Granito de arena


GRANITO DE ARENA, el nuevo documental de la premiada cineasta estadounidennse Pamela Yates (State of Fear, The Reckoning, Cuando las Montañas Tiemblan) se estrena en la Sala Efraín Recinos del Centro Cultural Miguel Angel Asturias el jueves 1o. de marzo del 2012 a las 19:30 horas.Asimismo se estará realizando un cine-debate el viernes 2 de marzo a las 17:00 horas en el Salón Mayor Adolfo Mijangos López en el Museo de la Universidad de San Carlos de Guatemala. 9a avenida y 10a. Calle esquina del Centro Histórico Zona 1. Contando con la participación de los protagonistas del documental y sus realizadores.

Sinópsis del documental:

En parte thriller político, en parte memoria, GRANITO DE ARENA es una historia de acontecimientos oscuros, yuxtapuestos con el poder inspirador de la acción colectiva en la búsqueda de justicia. En 1982, siendo una joven cineasta, Pamela Yates viajó a Guatemala a filmar un documental, Cuando las montañas tiemblan, acerca de una guerra oculta. De repente, en el presente, un grupo de abogados de un caso internacional de genocidio le pidieron que rastreara en los archivos de su antiguo documental en busca de posibles pruebas en contra del dictador guatemalteco, el general Ríos Montt, que había presumido de su poder absoluto ante la cámara de Yates hace tres décadas. De golpe, el viejo material fílmico cobra nueva vida y Pamela tiene la oportunidad de ayudar a llevar a los acusados ante la justicia.

“Desde que filmé a estos generales en 1982, he querido verlos pagar por sus crímenes”, afirma Yates, que apunta a Granito como un ejemplo del poder de un cineasta para marcar la diferencia y el cambio en el mundo.

Rodeada por polvorientas cajas de película y rollos de 16 mm., Yates inicia una búsqueda por estos descartes enterrados durante 30 años. En Guatemala en aquel tiempo, un movimiento democrático que se extendía por el país estaba siendo atacado por los escuadrones de la muerte gubernamentales, una guerrilla surgía en el campo y el ejército guatemalteco estaba lanzando una campaña de tierra arrasada para eliminar a 200.000 indios maya del altiplano. Entrelazando hechos sueltos de una historia olvidada, Yates nos lleva en el tiempo a través de un estremecedor relato del genocidio, junto al grupo de tenaces personajes del presente, unidos por el destino en su intento de llevar al terrible dictador ante la justicia. Un relato épico surge cuando cada personaje del documental añade su “granito”, un grano diminuto de arena, a la historia.

GRANITO DE ARENA ha sido dirigido por Pamela Yates, producido por Paco de Onís y editado por Peter Kinoy, fue estrenado en el Festival de Cine de Sundance de 2011. Pamela Yates fue galardonada con una Beca Guggenheim para realizar este trabajo, su tercer largo de un cuarteto de documentales sobre derechos humanos y justicia de transición.

Cuatro de los documentales de Pamela Yates -Cuando las montañas tiemblan; Poverty Outlaw, Takeover y The Reckoning: The Battle for the International Criminal Court- fueron nominados al Gran Premio del Jurado en el Festival de Cine de Sundance y Cuando las montañas tiemblan ganó el Premio Especial del Jurado de Sundance en 1984. Su documental State of Fear: The Truth about Terrorism, ha sido traducido a 47 lenguas y retransmitido en 154 países. Su anterior y más reciente trabajo en la dirección, The Reckoning: The Battle for the International Criminal Court (ICC), es un relato épico sobre los tumultuosos seis primeros años de la Corte Penal Internacional, filmado en cuatro continentes y seis idiomas, en el curso de cuatro años.

GRANITO DE ARENA es una producción filmada en español, inglés, quiché e ixil, y se presentará con subtítulos en español. La película tiene una duración de 103 minutos.

En la web:

Con información de http://www.hacercineenguatemala.net/2012/02/granito-de-arena-documental.html

Ríos y montañas son para la vida, no para las empresas


Ricardo Ramírez Arriola
360gradosfoto.com

archivo360.com

 
 
ASAMBLEA DE LOS PUEBLOS DEL NORTE DEL      DEPARTAMENTO DE EL QUICHÉ
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
En el lugar sagrado de Nebaj, el día Wuqub Ajpu, del Kajlaju Ba’ktun.

El 20 de abril del año 2013.

¿De qué paz están hablando????


Carta de respuesta parcial al campo pagado “Traicionar la Paz y dividir a Guatemala”, en homenaje a Daniel Pedro, q’anjobal de Santa Eulalia

 
Efraín Ríos Montt-Juicio por Genocidio (Foto: Cristina Chiquin)

Santiago Bastos – Prensa Comunitaria 

 IIlustres Señores y Señoras, signatarios y signatarias de la Paz y del campo pagado “Traicionar la Paz y dividir a Guatemala”:
No sé si ustedes saben que ayer, mientras desayunaban leyendo el campo pagado en que ustedes nos comunican al resto de sus conciudadanos que decidieron que el juicio por genocidio es traición y es peligroso; en esos momentos, más de cuatro mil personas peinaban metro por metro las cumbres de Santa Eulalia, las escarpadas laderas de San Mateo Ixtatán y las llanuras de Barillas e Ixcán, buscando desesperadamente a Daniel Pedro.
No les quiero hablar del juicio que les da tanto miedo a ustedes. Como alguien dijo muy sabiamente ayer, eso es un tema que se está resolviendo en la sala de tribunales y ustedes, que son ilustres e ilustrados ya saben que eso tiene su propio camino, y como demócratas de probadas credenciales que son, sabrán respetar la independencia de poderes.
Yo quiero hablarles de Daniel Pedro. Seguramente ustedes no saben que Daniel es una persona muy conocida y querida en su natal Santa Eulalia y en todo el norte de Huehuetenango, donde lleva años moviéndose y organizando a la gente, primero desde la iglesia católica, después alrededor de los partidos URNG y Winaq,  y siempre a partir de la Radio Jolom Konob’, que fundó, construyó materialmente con sus manos y a través de la cual se conectaba con todos los municipios del área y con los hermanos q’anjobales que residen en el Norte. Ahora estaba luchando en contra de las licencias de explotación minera y de los proyectos hidroeléctricos en la región.
Con sus importantes tareas, ocupaciones y preocupaciones, seguramente ustedes no supieron que Daniel fue secuestrado este domingo 7 de abril. Fue llamado a Barillas con el engaño de impartir una capacitación y ahí mismo desapareció. Por eso, a partir del lunes sus paisanos y sus amigos de los municipios vecinos empezaron a buscarle cada vez más preocupados. Pero se han cumplido las peores expectativas: mientras escribo estas líneas, el facebook se llena de noticias sobre la aparición de un cadáver en la aldea Ya’ Tz’ikin, a 20 kilómetros de Santa Eulalia, que según todos los indicios, es el de Daniel.
En los comunicados que han salido estos días, la gente de Santa Eulalia responsabiliza “a las empresas Mineras e Hidroeléctricas que están implementando sus proyectos a cualquier costo en la Región” de lo que pueda ocurrirle a Daniel. Y en esas percepciones, la gente no suele equivocarse. Así ocurrió en Barillas, cuando todo el mundo en el pueblo culpó de la muerte de don Andrés Francisco Miguel el pasado 1 de mayo al personal de Hidro Santa Cruz, y apenas un mes después el MP detuvo al jefe de Seguridad de la empresa por ese delito.
Ante estos hechos, yo querría preguntarles: ¿es ésta la paz de la que ustedes hablando?  ¿ es ésta la paz que “traicionan” los que piden que el tribunal haga justicia? ¿Se refieren a la “paz” que se vive ahora en Santa Eulalia; a la que viven los vecinos de San Rafael Las Flores que fueron golpeados y detenidos en el Escobal; la que se respira en Santa María Xalapán después del secuestro de cuatro dirigentes y la muerte de uno de ellos;  la que sienten en La Puya con las amenazas continuas a su plantón pacífico? ¿Es la “paz” del Polochic, Totonicapán, Camotán, San Juan Sacatepéquez, San Miguel Ixtahuacán, del mismo Barillas? ¿A eso se refieren al hablar de “paz” –y eso que no entramos con los asaltos, zetas, coyotes, maras, asesinatos de mujeres y demás actividades? ¿O se refieren a la paz que viven ustedes en sus despachos corporativos y en sus condominios blindados?
En un foro recientemente llevado a cabo en la UNAM, en ciudad de México, el sociólogo Carlos Figueroa Ibarra planteaba que la situación vivida en los últimos meses en el país se podía calificar como de “terror selectivo” generalizado, similar a la que se vivió en la segunda mitad de los años 70 del siglo pasado, justo antes del “terror generalizado” que se implantó después y llevó al genocidio que según ustedes nunca existió –o que si existió, creen que es mejor olvidarlo.-
¿Es ésa la paz que ustedes quieren defender a toda costa? Aclárenlo, por favor ¿Se refieren a la paz de los secuestros, los presos, los desaparecidos y los muertos? Creo que es necesario que sepamos a qué se refieren ustedes. No puede ser casualidad que se esté juzgando un genocidio mientras mueren y desaparecen líderes como hace treinta años.  ¿Qué ha pasado en este país  para que todo esto vuelva a pasar delante de nuestras miradas y gente como ustedes se niegue a reconocerlo? O mejor ¿qué es lo que NO ha pasado? ¿Qué ha significado finalmente esa “paz” que ustedes tan valientemente defienden?
Ustedes, tan ilustres e ilustrados, y que conocen tan de cerca la historia reciente de este país quizá nos puedan explicar qué intereses sienten tan amenazados con el juicio histórico que nos permitirá conocer una parte de la verdad que oculta este país y que duele tanto a tanta gente, como para que tengan que acudir a Ustedes, para que con su alto prestigio y sus altas calificaciones digan  que el juicio es peligroso para la ¿paz? del país.
Pero sobre todo, lo que me gustaría de verdad es que nos explicaran a todos y todas los guatemaltecos, con esa sabiduría que ustedes tienen, a qué intereses amenaza gente como Daniel Pedro, con su andar continuo y su hablar suave. Qué gente, empresas y gobiernos se siente tan inseguros ante estos líderes, para que tengan que acudir a Ustedes para que les laven las manos con su docto jabón de la asepsia de la paz firmada, esas manos que están manchadas de sangre desde hace por lo menos treinta años  y que se siguen manchando con la de gente como Daniel –que esperemos descanse en paz, ahora sí.

Guatemala: Las mujeres imprescindibles en la lucha por la memoria


Publicado en Periodismo Humano

Por Quimy de León

Prensa comunitaria

Eran las tres de la tarde cuando entré a la sala de vistas de la Corte Suprema de Justicia. Estaba llenísima de gente, eran cientos de personas, ni siquiera puedo decir cuántas. Había luchadoras sociales de toda la vida, también jóvenes, muchas de ellas provenientes de diferentes puntos del país; había presencia de comunicadores sociales, periodistas tanto nacionales como prensa extranjera; también hubo familiares de militares que vociferaban mensajes de odio. Había tanta tensión que hasta se podía oler y tocar.

Al entrar en la sala, me encontré con amigas, con quienes nos hemos acompañado y coincidido en esta lucha que es la vida y es de toda la vida; entonces me sentí más tranquila, segura de que todo esto es mucho más fácil si caminamos juntas.

Las mujeres y hombres del pueblo Ixil, con su presencia nos regalaron la posibilidad de entender cómo se teje delicadamente y con paciencia el rojo con verde, blanco, rojo, azul, morado y amarillo que es la fuerza de la memoria llena de voces, silencios, dolor, lágrimas, insomnios, sueños, convicción, paciencia y dignidad que no olvidaremos jamás.
Había mucho calor, la tierra acababa de temblar y las nubes grises que cubrían el Palacio de Justicia y la torre de tribunales anunciaban que pronto vendría algo más que lluvia. La tierra estaba lista para recibirla y nosotras también.
Eran muchas expectativas de lo que ocurriría, nerviosismo, ansias y esperanzas. Aunque deseábamos y sabíamos que se haría justicia, también había temores y dudas; hay un dicho que siempre repetimos, que en Guatemala se han visto muertos acarreando bultos, es decir que puede pasar cualquier cosa.
Y es que, como es común, circulaban muchos rumores acerca de que la defensa de los dos militares juzgados, interrumpirían y evitarían que se dictara sentencia, que moverían su poder, que aparecerían con un papel que lo arruinaría todo.Yo no era capaz de ser totalmente consciente del momento que estábamos viviendo, ni siquiera de todo lo que estaba sintiendo y percibiendo, sólo sabía que por toda mi historia, nuestra historia, debía estar ahí presente.
Como comunicadora, grabadora y cámara en mano caminé y bajé hacia donde se ubicarían las juezas y el juez, hacia el lugar en donde se reafirmaría lo que los pueblos hemos dicho hasta el cansancio: que sí hubo Genocidio. Por eso decidí no separarme de ese lugar: quise escuchar a un metro de distancia, documentar, registrar con mi cámara, con mis emociones y con mi memoria ese momento.
Cuando la jueza Jazmín Barrios leía, pronunciaba la sentencia, mis oídos no terminaban de enviar señales al cerebro, imaginaba, recordaba, pensaba, pero principalmente sentía. No hablé con nadie, no pronuncié ninguna palabra, no podía.Cantar en la sala  “aquí no lloró nadie, aquí solo queremos ser humanos…”  fue como una pomada que lavaba las lagrimas que poco a poco nos permitirán descansar, detenernos un poco para seguir y tomar más fuerzas.
Reafirmar que hubo Genocidio es un reconocimiento de dignidad para quienes entregaron su vida y para quienes la dedican a dignificarles. No era alegría lo que sentía, era tristeza, dolor, eran recuerdos, era un poco de tranquilidad, era un poco de justicia.Pero también rabia de saber que en este mismo momento se continua justificando el uso de la violencia estatal para imponer el modelo económico que acumula riqueza; y que para hacerlo pareciera que no están dudando en repetir los mismos actos que hace treinta y un años.
Hoy en mi país hay miles de personas amenazadas por la presencia patriarcal, autoritaria y violenta de empresas y ejército; decenas de personas presas y perseguidas políticas, existe represión y militarización Hablo de los hechos ocurridos el 9 de mayo en Barillas y San Mateo Ixtatán, el estado de sitio en cuatro municipios del país, las comunidades desplazadas como la del Centro Campesino en Petén y decenas de personas asesinadas como Daniel Pedro por decidirse a defender la vida, el agua y el territorio, que amenazan empresas nacionales y trasnacionales con el apoyo del gobierno.
El reconocimiento de que si hubo Genocidio en Guatemala es un paso importante para la lucha por la memoria, la impunidad y la verdad; en donde el papel de las mujeres es y ha sido imprescindible.
 Este juicio también dejó evidente la disputa del sistema patriarcal por mantener su hegemonía, que se expresa en la dominación masculina evidente en las acciones violentas de hombres de la clase dominante en su mayoría criollos y ladinos, funcionarios de gobierno desde el presidente (ex kaibil señalado también en este juicio) militares, representantes de las cámaras de empresarios y finqueros, dueños de medios corporativos, operadores politicos, abogados bigotones, gritones y misóginos.  Todos ellos en un pacto patriarcal, dispuestos a encubrir los crímenes más atroces cometidos por todos ellos.
Todos ellos acostumbrados a manejar el país, las leyes y a la población, principalmente a las mujeres y a los pueblos indígenas, con impunidad y por la fuerza.
Desataron una campaña de terror, chantaje, manipulación y criminalización misógina y racista, hacia  las mujeres como la Jueza Jazmín Barrios, las valientes mujeres ixiles que denunciaron las atrocidades cometidas en su contra como la violencia sexual, las feministas, defensoras de derechos humanos y de los pueblos indígenas, mujeres indígenas, mujeres de izquierdas, periodistas de Guatemala y de otros países -estas últimas señaladas de financiar y promover el juicio por genocidio.
Por los testimonios de las mujeres ixiles y peritas que analizaron los crímenes en contra de ellas y otras miles que no pudieron expresarse en este juicio, quedó clara la amenaza que han significado las mujeres para quienes han ostentado el poder y la intención de someternos hasta el exterminio.
Una mujer que piensa y habla siempre ha sido una amenaza. En este caso la sienten desde sus estructuras de poder más profundas, por lo tanto este juicio podemos considerarlo también un avance en la lucha contra el patriarcado.
Creo que inicia una etapa en nuestras luchas en donde debemos reflexionar la historia y la memoria también desde la perspectiva feminista, evidenciar los crímenes de odio desde los cotidianos hasta los estructurales y garantizar que no queden impunes, nunca más.
Quise recoger este momento histórico en los sentimientos  y emociones de algunas de éstas mujeres valientes, a escasos minutos de que la Jueza Jazmin Barrios terminara de leer la sentencia; la sala de tribunales, el país entero, la tierra, el cielo y nosotras nos estremecimos.
Les invito a escucharlas y a compartir con nosotras un pedazo de esta historia: